Teoría de Cambio

FCAM Manos

Durante los últimos 20 años se han dado grandes retrocesos en los derechos individuales y colectivos de las mujeres en Centroamérica. La violencia se expande y se sustenta en un sistema social que normaliza, promueve, justifica y refuerza el dominio, la explotación, la opresión y la discriminación de las personas, el medio ambiente y principalmente de las mujeres.

La sociedad centroamericana se sostiene en un sistema patriarcal basado en relaciones de poder definidas por el género, la edad, la identidad y orientación sexual, la etnia, el color de la piel, las capacidades físicas y mentales, la nacionalidad, la clase social, el origen rural o urbano, el nivel educativo y la religión, dándole un carácter de superioridad a unas personas con respecto a otras.

Estas relaciones de poder se encuentran en todos los niveles: entre personas individuales, en  la comunidad y en las instituciones sociales, generando violencia, destrucción y muerte, no sólo en las personas sino también en el medio ambiente.

Nuestra apuesta es la transformación del sistema patriarcal. Es decir, que pasemos de relaciones de poder y dominio, a relaciones de colaboración, solidaridad, igualdad y equidad, particularmente entre los géneros.

La transformación de las relaciones de poder y dominio es algo muy complejo. Sin embargo, existen factores que pueden contribuir para que el cambio sea posible. Es necesario que como sociedad nos incomodemos con el sistema y empecemos a cuestionarlo. También necesitamos promover y apoyar cambios de actitudes y comportamientos individuales y colectivos, así como movilizarnos socialmente para presionar, influir e incidir en las instituciones y lograr que se modifiquen las políticas públicas.

Un actor clave para impulsar estas acciones son los movimientos de mujeres y feministas en Centroamérica, así como los grupos, organizaciones e instituciones que los integran. Por eso como FCAM dirigimos todos nuestros esfuerzos a su fortalecimiento y sostenibilidad.

Consideramos que las organizaciones de todos los tamaños tienen un rol clave dentro de los movimientos feministas y de mujeres. En este sentido, los grupos de base son vitales, ya que trabajan a nivel local y su labor muchas veces es invisible, sin embargo,  son el pulmón de los movimientos. Estos grupos generalmente cuentan con poco acceso a recursos y a apoyo, y necesitan vincularse con otras organizaciones más consolidadas a nivel nacional e internacional. Por eso apoyamos a numerosas pequeñas iniciativas locales y promovemos el intercambio y los vínculos entre ellas, y con otras organizaciones de los movimientos.

El reconocimiento de los grupos de base dentro de los movimientos de mujeres y feministas es fundamental, así como el aprecio de la diversidad y las diferencias. Esto ayuda a acelerar los cambios y a abrir nuevas perspectivas.