Filantropía Feminista

La filantropía feminista es una propuesta que surge de los fondos de mujeres, para que personas individuales y corporaciones de distintas índoles, contribuyan con sus recursos al fortalecimiento y la sostenibilidad política y financiera de grupos, organizaciones y movimientos de mujeres, para la defensa de sus derechos humanos.

La filantropía feminista no es un acto caritativo ni tampoco un acto de poder, es un acto de solidaridad y de empoderamiento mutuo, en donde las soluciones a los problemas que enfrentamos las mujeres son vistos como una cuestión de corresponsabilidad. Tiene que ver con el compromiso de las personas mediante su dinero y sus recursos, y cómo a través de la filantropía feminista vamos despertando el malestar de género por la inequidad.

Concordamos con el Fondo Alquimia al afirmar que “la filantropía feminista busca redefinir la filantropía como un acto consciente y político, en donde la donación se otorga desde una visión de pares, con el objetivo de contribuir colectivamente a la transformación social, a través de las acciones que realizan las organizaciones de mujeres y feministas, para avanzar hacia el buen vivir de las mujeres y sus comunidades. La filantropía feminista propone un modelo horizontal de relaciones sociales, inspirado en la solidaridad y basado en la confianza entre donantes y activistas”.

Todas y todos podemos ser donantes

Asimismo concordamos con Florencia Roitstein, directora de ELLAS – Mujeres y Filantropía, al afirmar que existen algunas ideas equivocadas con respecto a donar, “como que se trata de dar un cheque, o de que sólo pueden donar los millonarios. Queremos transmitir que todos podemos dar y que donar en el sentido amplio, implica no sólo dar dinero, sino también donar tiempo, una red social o visibilidad”.

Lo que inspira a nuetrxs donantes individuales

En FCAM contamos con un grupo en crecimiento de personas individuales que han decidido invertir en los derechos humanos de las mujeres. Invierten su dinero, sus saberes, su tiempo y se involucran con mucha pasión. Te compartimos algunos de sus testimonios.

Como filántropa feministas estoy conscientes de lo fundamental que es el empoderamiento de las mujeres y los grupos de mujeres para el cambio social. Si las mujeres estamos empoderadas y disponemos de las condiciones necesarias para defender y ejercer nuestros derechos, nuestras sociedades pueden alcanzar el nivel de justicia social al que tanto aspiramos”. Mujer adulta

Algo que he aprendido es a no subestimar el poder de las donaciones pequeñas. Al inicio me avergonzaba ser una donante de tan sólo 10 dólares al mes. Sin embargo, descubrí que muchas causas importantes en el mundo se sostienen política y económicamente, gracias al compromiso y al aporte económico de miles de donantes pequeños como yo. Esto me hizo ver que mis 10 dólares mensuales, sumados a los 5, 10, 30 o 50 dólares que dan otras personas, sí funcionan, sí transforman y sí aportan para la defensa de los derechos de las mujeres”. Mujer adulta

En la universidad sentí con mayor fuerza las desventajas de ser mujer. Fui parte del movimiento estudiantil y noté con mucha desilusión que las voces de las mujeres perdían valor entre los alegatos de los hombres. También recuerdo, en mi adolescencia temprana, la sensación de vergüenza e incomodidad tras ser acosada en la calle, en los buses, en el colegio, en todos lados. En mi juventud tuve la fortuna de cruzarme con un grupo feminista que me ayudó a quitarme las culpas absurdas, a quererme y a desmontar un montón de prejuicios sobre lo que es ser “una buena mujer” o una “mujercita”. Aprendí a ser cada día un poquito más libre y feliz gracias a esas feministas.

Desde hace más de 3 años soy donante del FCAM porque sé que el dinero que aporto es entregado a grupos de mujeres en Centroamérica que trabajan en comunidades, barrios y colonias para que muchas mujeres no vivan situaciones de explotación, injusticia y vergüenza. Existen colectivos de mujeres en esta región que incluso en sus días libres y ratos de descanso van a los parques y les cuentan a jóvenes y adultas/os sobre métodos anticonceptivos y salud reproductiva, muchachas que acompañan a otras en la dura ruta de denuncia de la violencia, adolescentes que dicen en la radio que si duele no es amor y que se puede amar sin controlar. El FCAM apoya a grupos y organizaciones que luchan por alcanzar el sueño de un mundo más justo e igualitario, que también es mi sueño, por eso dono al FCAM”. Mujer joven activista


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Sistematización del Modelo del FCAM. Por: Ana Criquillion. Desde sus inicios el FCAM se ha destacado por ser una organización innovadora. Su énfasis en apoyar principalmente iniciativas de mujeres jóvenes, su metodología participativa en la selección de nuevas Copartes, sus programas extensivos de fortalecimiento de capacidades, sus mecanismos de seguimiento individualizado a sus Copartes, su creatividad en la movilización de recursos y su empeño en la búsqueda de formas novedosas de evaluación del impacto de su trabajo, le ha valido la atención de donantes y pares a nivel internacional. Esta publicación rescata la memoria histórica del Fondo, contada desde la voz de su fundadora.

Insistir y resistir: los fondos de mujeres muestran el camino para la filantropía local. Por: Lucía Carrasco Scherer y Christen Dobson. “Desarrollar una cultura de apoyo para los derechos de las mujeres y las niñas requiere dinero, conexiones, innovación y tenacidad. Lo que es más importante, la movilización de recursos locales crea una base local y constante de apoyo a largo plazo que ofrece un baluarte sin igual para los derechos de las mujeres y las niñas”.